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Ilustración por: Juan Andrés Navarro



Cuando Néfilim salió del portal, percibió en ese mismo instante un hedor nauseabundo que le llegaba de todas las direcciones. Sin darle mayor importancia a la desagradable situación, procedió a caminar con el fin de encontrar la civilización más cercana, para así poder empezar con la entrevista. A medida que caminaba, el olor se volvía cada vez más intenso, hasta que se encontró con el origen de este. Lo que emanaba aquel olor era una ciudadela de no más de 10,000 habitantes. El olor se quedaba definitivamente corto a lo que observo a primera vista, pues las calles estaban llenas de excremento y basura, y los humanoides que allí residían tenían un aspecto fantasmagórico y aberrante. Su piel pútrida dejaba a Néfilim contar 24 costillas, lo que le permitió simultáneamente confirmar que la fisiología de aquellos era parecida a la de un humano. Al notar esto, se dio cuenta que iba a ser una plática interesante, por lo que sin perder un instante se adentró al pueblo de aspecto degenerado.


La primera persona con la que se vio cara a cara le dedicó una mirada penetrante. La cabeza de aquella cosa lo observó detenidamente de arriba a abajo, denotando un aire de superioridad y desprecio hacia Néfilim. Después de ese desagradable instante, y cuando aquello disponía a irse, esta se dio cuenta de que Néfilim tenía en su poder la última pieza que necesitaba para terminar de construir su artefacto. Por lo que de mala gana, y sin ninguna otra alternativa le dijo a Néfilim - Por lo que puedo inferir, no eres de aquí. Entonces te preguntaré amablemente para que me entiendas ¿Cuántos créditos quieres por ese pedazo de chatarra que cargas ahí?- Néfilim ofendido por tan directa insinuación respondió groseramente - Déjeme decirle que el valor que yo le otorgo a las cosas no reside en lo monetario. Por lo que le daré este trozo de chatarra si me permite tener una conversación con usted.- Aquel habitante, con cara de desespero pero sin ninguna alternativa, aceptó la propuesta – Tienes 10 minutos, que es lo que nos tardaremos en llegar a mi laboratorio, aunque a juzgar por tu apariencia no creo que saques algo productivo de esta conversación, pues mi dicción e intelecto son mucho mayores al tuyo, por lo que dudo que entiendas la profundidad de las respuestas a las preguntas que estoy seguro quieres hacerme-.


Néfilim dispuesto a aceptar el trato inició a caminar con él. En una primera instancia le preguntó cuál era su verdadero nombre, aquella criatura le respondió de una forma seca, como si para él no significara nada – Mi nombre es Fior -Antes de continuar con la conversación, Néfilim intentó amenizar la interacción dirigiéndose a Fior por su nombre – Entonces dime Fior, me dices que tú y por lo que he podido observar en mi corto tiempo en este mundo, toda tu raza tienen una inteligencia incomparable, ¿No es un poco irónico jactarse de algo así viendo las condiciones deplorables en las que viven?- Fior soltó una pequeña risa y procedió a responder – Nosotros hace mucho que trascendimos el ámbito material, el comer o no, el dormir o no, incluso el vivir o no ya no es para nosotros algo importante. Desde hace mucho tiempo lo único por lo que vivimos y por lo que existimos es para algún día poder alcanzar la verdad absoluta - Néfilim aún confundido siguió indagando – Créeme que sigo sin entenderlo, considero que llegar a extremos de ignorar las peticiones de tu cuerpo como método para encontrar el sentido de la vida, en tu caso encontrar la verdad, es algo contraproducente, pues debido a tu forma de ver la vida has creado un desequilibrio total. Desvivirse por algo tan quimérico como lo es la verdad absoluta y entregar tu vida y miles más a esa causa podría incluso catalogarse como un despropósito, algo estúpido. Estarías por ende yendo en contra de tu filosofía pues estas dejando a un lado cosas fundamentales que le dan sentido a esta.


Cruzaron el callejón que daba al laboratorio, Fior sacó una llave de su bolsillo y la introdujo en la cerradura, giró la llave, abrió la puerta y le permitió a Néfilim entrar para continuar con la conversación. – Puede que tengas razón- Fior alzó la mano para agarrar un pájaro que estaba encerrado en una jaula, y lo vio unos cuantos segundos con pesar antes de cogerlo con las dos manos y romperle el cuello, se acercó a su mesa de trabajo y agarro un aparato de la mesa, el aparato expulsó una sustancia que al rozar con el cadáver del pájaro creó una reacción que lo hizo regresar de la muerte – Puede que esté dando toda mi vida a un proyecto sin sentido, pero acercarme tan solo un poco con cosas como estas me bastará para estar tranquilo porque sé que ayudé en algo. Si me permites te diré algo de lo que me he dado cuenta- Néfilim asintió y Fior prosiguió a exponer sus anotaciones a modo de conclusión -Puede que mi propósito sea vacío, pero por lo que puedo ver, tu estas tan perdido que estas desesperado por encontrar uno en los demás, incluso eres tan soberbio que estoy seguro que a las más de mil personas con las que has hablado les has dicho algo similar. Puede que yo viva en un lugar asqueroso, pero eso a lo que tu llamas hogar y crees perfecto, no es más que un lugar al que temes volver, y es por eso mismo que disfrazas tu depresión y angustia en las entrevistas, pues estas permiten darte un respiro de ti mismo.


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