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Un amor instantáneo

Por: Natalia De La Hoz


Había una vez una joven llamada Silvana, una escritora apasionada y soñadora. Su vida transcurría entre las páginas de los libros que devoraba y los versos que escribía en secreto. Pero en su corazón, anhelaba vivir una historia de amor como las que leía en sus novelas favoritas.

Un día, mientras paseaba por el parque, Silvana tropezó con un niño apuesto llamado Santiago. Ambos se miraron a los ojos y sintieron una conexión instantánea. El tiempo pareció detenerse mientras conversaban y se conocían.

Con cada encuentro, la relación entre Silvana y Santiago se fortalecía. Pasearon juntos por calles empedradas, compartieron risas bajo la luz de la luna y se perdieron en conversaciones que duraban horas. Descubrieron que tenían gustos similares, sueños compartidos y un amor por las palabras que los unía aún más.

Poco a poco, Silvana se dio cuenta de que estaba viviendo su propio cuento de hadas. Santiago era el príncipe que había estado esperando toda su vida. Juntos, experimentaron momentos mágicos y superaron desafíos, siempre apoyándose mutuamente.

Finalmente, en una noche estrellada, Santiago se arrodilló frente a Silvana y le ofreció un anillo, y con voz temblorosa dijo, "¿Te casarías conmigo?".

Las lágrimas de alegría brotaron de los ojos de Silvana mientras asentía emocionada. En ese instante, supo que su historia de amor se convertiría en un cuento eterno, donde juntos escribirían capítulo tras capítulo, llenando sus días de amor y felicidad.

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