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De Niña a Mujer


Ilustración por: Laura González



Hoy es lunes y ha sido el día más extraño que he vivido en mis once años, por eso quiero contarles la experiencia que viví.

Ayer estuve toda la tarde jugando a las barbies con mi hermanita menor, ella tiene 6 años, las bañamos, las peinamos, las vestimos, hicimos una cueva y jugamos a que nuestras muñecas eran modelos. Pasamos una tarde divertida y deliciosa.

Esta mañana me levanté y me sentí extraña, casi que no puedo explicar lo que me sucedía, me fui al baño a mirarme al espejo, y por alguna razón que no entiendo, no me veía igual. Así que decidí bañarme y definitivamente las cosas eran diferentes, así que llamé aterrada a mi mamá.

Ella entró, me miró, me sonrió, me dio un abrazo y me dijo que me había convertido en toda una mujer. Realmente no entendía nada, ayer estaba jugando con mis muñecas y era una niña y ahora ¿Cómo es posible que ya fuera una mujer? Mi cabeza empezó a dar muchas vueltas, tenía muchas preguntas: ¿Cómo es que me veía siendo una mujer? ¿Me estará pasando a mi sola? ¿Mis amigas me verán diferente? ¿Si ellas aún son niñas, me reconocerán? ¿Les gustará seguir jugando con una mujer, o el juego es solo para las niñas? ¿Será que ya no puedo volver a jugar con mis barbies? ¿Qué le diré a mi hermanita? ¿Dejaré de ser la niña de papá? ¿Ahora me tocará vestirme como las mujeres grandes con tacones y usar cartera? Tantas preguntas sin respuesta me tienen aterrada.

Después de vestirme estuve mucho tiempo callada y pensativa, hasta que decidí hacerle todas mis preguntas a mamá. En verdad fue un gran alivio porque me respondió cada pregunta que le hice y me contó que a ella le pasó igual, y me dijo cosas que pasarían, y lo mejor, que seguramente a mis amigas les estaba sucediendo lo mismo, lo cual me dejó más tranquila.

Antes de comer mi papá llegó a casa del trabajo y me trajo unas flores, me abrazó y me dijo que yo seré su niña por siempre, que solo tengo que asumir nuevas responsabilidades como mujer.

Ahora estoy en la cama y me voy a dormir, y aunque extraño ser una niña me siento lista para vivir como una mujer.


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